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Los tímidos también hacen “networking”

¿No fuiste a ese acto por que pensaste que estarías como pez fuera del agua y que no hablarías con nadie? Bienvenida al club. ¡Ya somos dos! Pero, no lo olvides, el ‘networking’ ha sido y será siempre un elemento básico en nuestra vida profesional. Y no sólo porque es una manera de darnos a conocer, de conseguir un nuevo trabajo o de aportar nuestros conocimientos sino porque nosotros también queremos aprender de los otros. Es una camino de doble dirección. Y esta es la primera idea que tenemos que tener clara: nos aportan y nosotras aportamos. Y, ¿por qué digo que es lo primero que tenemos que tener claro? Porque este es uno de los primeros argumentos que usará una persona tímida: ¿pero con quién empiezo a hablar? ¿quién va a querer hablar conmigo si no puedo aportar mucha cosa? Para empezar, vamos a subir esa autoestima. Sabes más de lo que crees. Todos vemos el mundo a nuestra manera y también resolvemos las cosas de maneras distintas. Y eso es importante.

Networking = Estrés

Si asocias el networking con estrés y cansancio está claro que, hasta ahora, tus experiencias no han sido del todo positivas. Y, no te creas, para mi no es diferente. Llegar a un local y simplemente poner una sonrisa mientras caminas en medio de la gente o aislarte con tu móvil esperando pasar desapercibida durante un rato. Como si me estuviera viendo ahora mismo en esa situación… Y, siempre, la misma pregunta: ¿qué me hace diferente de toda esa gente que sí está charlando tranquilamente? ¿Qué me falta?

Miremos a tu red relacional. Seguramente es mayor de lo que te crees porque hacer “networking” no sólo es ir a ese encuentro. Creamos nuevos contactos en múltiples situaciones en nuestra día a día. Así que, tal vez, no eres tan malo cómo crees en esto. Otra cosa es que, si la analizamos un poco más a fondo, sea todo lo productiva que tu necesitas. En ese caso, piensa en qué contactos necesitas, dónde puedes conseguirlos,…

Consejos para empezar la batalla

Te puede parecer una tontería pero hay algunos trucos que te pueden ayudar a que esos encuentros sean menos estresantes.

1. Aprende del acto al que vas.

· ¿Conoces a alguien a quién esto se le da muy bien? ¡Aprovéchalo! Seguro que tiene buenos consejos para ti.

· Si puedes tener la información, intenta saber quién irá a ese acto. Si alguien te interesa, puedes contactar con él o ella con antelación de manera que hablar con esa persona una vez ahí será mucho más fácil.

· Otra cosa que puedes hacer es pensar en aquellos temas de los que puedes hablar. No tienes que aprenderte nada de memoria (¡eso sería mucho peor!) pero puedes pensar en esos temas que te pueden salvar de alguna que otra situación.

· Y piensa en cómo te vas a “vender”. No olvidemos que a eso vamos. ¿Cómo te quieres presentar? ¿Qué quieres que conozcan de ti?

2. Ya en el campo.

· Intenta hacer contactos de “uno a uno”. Los grupos funcionan pero es mucho más difícil así que siempre que puedas “ataca” de forma individual.

· Mira tu entorno. No eres la única persona que está sola ahí, que se siente extraña. Identificar a esas personas también te puede ayudar en algunos momentos.

· Aprovecha tu carácter introvertido. Seguramente escucharás más de lo que hablas. Eso no es malo, a la gente le gusta sentirse escuchada.

3. Después de la tormenta

· Analízate un poco. ¿Qué tal ha ido? ¿Qué puedes mejorar?

· Importante: no te olvides de seguir en contacto con la gente que has hablado. Por ejemplo, envíales un e-mail para recordarles vuestra conversación, tus intereses,… Los contactos no se hacen en un solo acto, hay que reforzarlos y mantenerlos.

Y, sobre todo, sé realista. Márcate objetivos a los que puedas llegar. Si sabes que ir a una sola reunión ya te cuesta un mundo no esperes ir a 15 actos en el primer mes. Pasito a pasito y cada vez las cosas irán mejor. Otra opción para crear contactos es a través de Linkedin, Meetups profesionales, grupos virtuales,… Eso también te puede ayudar pero no olvides que las “relaciones virtuales” también tienen que materializarse. Lo dicho, pasito a pasito ya verás como vas mejorando. ¡No va a ser fácil y, sí, pasarás vergüenza pero ya verás como cada vez será menos y aquello que te parecía un mundo ya no será tan grande!

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